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"El último sueño de Frida y Diego": Opera en español en el Metropolitan Opera

En los últimos años, el MET Opera ha presentado varias producciones en español ampliando la presencia de la lengua y la cultura hispana en uno de los escenarios más importantes del mundo.

El Metropolitan Opera de Nueva York presenta El último sueño de Frida y Diego, una ópera en español de la compositora Gabriela Lena Frank, con libreto del dramaturgo Nilo Cruz. La obra propone un retrato mágico-realista de una de las parejas artísticas más reconocibles del siglo XX: Frida Kahlo y Diego Rivera. Inspirada libremente en una inversión del mito de Orfeo y Eurídice, la historia imagina a Frida regresando del mundo de los muertos durante el Día de Muertos para reencontrarse, por unas horas, con Diego, aún atrapado en el dolor, la memoria y la imposibilidad de separarse de ella.

La producción cuenta con Isabel Leonard en el papel de Frida Kahlo y Carlos Álvarez como Diego Rivera, acompañados por Gabriella Reyes como Catrina y Nils Wanderer como Leonardo. La dirección musical está a cargo de Yannick Nézet-Séguin, director musical del Met, mientras que la puesta en escena y la coreografía son de Deborah Colker, quien firma una producción de gran fuerza visual inspirada en el imaginario pictórico de Frida Kahlo y Diego Rivera.

La ópera no funciona como una biografía convencional. No busca contar la vida de Frida y Diego de forma lineal, sino construir un espacio poético en el que la memoria, el arte, el amor, la pérdida y la muerte se cruzan constantemente. Ese enfoque permite que los personajes aparezcan no solo como figuras históricas, sino como presencias simbólicas: dos artistas unidos por una relación intensa, contradictoria y profundamente marcada por la creación.

La llegada de El último sueño de Frida y Diego al Met tiene además un significado importante. En los últimos años, la institución ha presentado varias producciones en español que han ampliado la presencia de la lengua y la cultura hispana en uno de los escenarios más importantes del mundo. Tras Florencia en el Amazonas de Daniel Catán, estrenada en el Met en 2023 como la primera ópera en español de la compañía en casi un siglo, y Ainadamar de Osvaldo Golijov, presentada en la temporada 2024–25, esta nueva producción confirma un momento particularmente destacado para la ópera en español en Nueva York.

Uno de los mayores aciertos de la producción es su dimensión visual. La escenografía, la iluminación y el vestuario son espectaculares y construyen con enorme eficacia la dualidad entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos. La propuesta visual no es simplemente decorativa: ayuda al espectador a entrar en una lógica de sueño. El color, las texturas y los contrastes escénicos evocan el universo pictórico de Frida Kahlo.

La puesta en escena logra que el tránsito entre ambos mundos se sienta orgánico. El espacio de los muertos aparece lleno de movimiento, humor y dinamismo, mientras que el mundo real se percibe como un lugar más pesado, atravesado por la ausencia.

También destaca la coreografía del cuerpo de baile. El movimiento escénico es ágil, muy entretenido y está integrado en el desarrollo de la historia. Hay momentos de gran habilidad técnica, pero también puntos cómicos que ayudan a aligerar la intensidad emocional de la obra. Esa combinación sostiene muy bien el ritmo general de la producción y evita que la historia quede atrapada únicamente en el drama.

Musicalmente, El último sueño de Frida y Diego combina elementos de la ópera tradicional con un lenguaje más contemporáneo. La partitura resulta variada y expresiva, con momentos de gran lirismo y otros de mayor intensidad rítmica, teatral y cómica. Esa mezcla acompaña bien el carácter híbrido de la obra: una historia de amor y muerte, pero también una celebración de la imaginación, del arte y de la identidad cultural mexicana.

La ópera funciona especialmente bien cuando todos sus elementos —música, imagen, movimiento y texto— trabajan juntos para crear una experiencia sensorial. No se trata solo de escuchar una historia, sino de entrar en un universo. En ese sentido, la producción consigue acercar la ópera contemporánea al público desde la emoción, la belleza visual y una narrativa reconocible.

Para el público hispano y para quienes celebran la presencia del español en las grandes instituciones culturales de Nueva York, esta producción representa además un momento importante: una nueva prueba de que la ópera en español tiene un lugar necesario, vibrante y cada vez más visible en el repertorio internacional. La producción está en cartel en el Metropolitan Opera House hasta el 5 de junio de 2026, con funciones los días 3 y 5 de junio.